8M 2021: AVANCES Y DESAFÍOS A UN AÑO DE LA MARCHA MÁS MULTITUDINARIA DE LA HISTORIA

La crisis del Coronavirus profundizó las desigualdades y la violencia, pero en respuesta las mujeres, desde la colectividad, no mermaron la lucha por sus derechos.

 

Históricas. Esa era la palabra escrita con enormes letras en plena Plaza Italia y que, con el tiempo, se ha convertido en una postal característica de la marcha por el Día Internacional de la Mujer del 2020. Un término preciso para describir aquella movilización.

El 8 de marzo del 2020 convocó a diversas mujeres a lo largo del país. En Santiago, mientras carabineros informaba 10 mil asistentes y luego apenas 125 mil, la Coordinadora 8M estimaba la cifra en 2 millones.

La gran cantidad de asistentes y su diversidad de consignas, desde la brecha salarial hasta el aborto libre, dieron cuenta de la fuerza del movimiento feminista en Chile, potenciado también por el estallido social que había ocurrido hacía tan solo 5 meses.

Y entonces vino la pandemia. Así, lo que había sido observado con extrañeza y desde la lejanía como un potente virus al otro lado del mundo, se convirtió en una enfermedad cuyo control depende, en gran parte, del aislamiento social.

En este escenario y a un año de la marcha histórica, vale entonces preguntarse cómo esta nueva forma de vida, marcada por el confinamiento y la virtualidad, ha repercutido en la demanda de los derechos de las mujeres chilenas.

Mayor autonomía económica

“La pobreza tiene rostro de mujer” es una frase repetida numerosas veces cuando hablamos de economía y género. Esta vez no es la excepción pues las mujeres han sido las más perjudicadas por las repercusiones financieras de la pandemia.

La Cepal, en su informe Covid-19 de febrero 2021, afirma que la crisis sanitaria ha provocado un retroceso de más de una década en términos de participación laboral femenina. La tasa de ocupación de las mujeres de Latinoamérica y el Caribe descendió desde un 22% a un 12%, entre 2019 y 2020.

ComunidadMujer, en septiembre de 2020, presentó un completo informe que aterriza estas cifras a nivel nacional y da cuenta del escenario al que nos enfrentamos en este nuevo 8M, además de realizar propuestas para una reactivación económica con enfoque de género.

“Las mujeres tenían un vínculo más débil con el mercado laboral. En esta pandemia los sectores que más empleaban a las mujeres: comercio, trabajadoras casa particular, enseñanza, servicios personales, son los más dañados”, señaló al respecto Alejandra Sepúlveda, directora ejecutiva de ComunidadMujer en entrevista con CNN Chile.

El estudio de ComunidadMujer develó que del millón 837 mil personas que perdieron su trabajo durante el 2020, 899 mil eran mujeres, es decir, el 48,9%. Además, el 88% de las mujeres que perdió su empleo no está buscando trabajo.

Estas cifras coinciden con el retroceso de una década estimado por la Cepal. “Veníamos de una participación laboral antes de la pandemia que incluso había llegado al 52%. En estos pocos meses hemos visto cómo se ha destruido proporcionalmente mucho más el empleo de las mujeres”, señaló Alejandra Sepúlveda.

Una vida libre de violencias

“La pandemia por Covid-19 ha dejado en evidencia de manera dramática la discriminación estructural que afecta a las mujeres y las niñas en Chile y en el mundo y especialmente el riesgo de sufrir diversas manifestaciones de violencia de género”, explica Camila Maturana, abogada de Corporación Humanas.

El hogar es un espacio inseguro para miles de mujeres en Chile. Según cifras del Sernameg, las llamadas al 1455 aumentaron en un 190% durante mayo y septiembre del 2020 y los mensajes al WhatsApp silencioso, medida implementada en abril, sumaron más de 18 mil.

Al respecto, Camila Maturana hace hincapié en evaluar no sólo los canales de información implementados y sus números, sino también cómo estos son o no son medidas concretas para abordar este grave problema. “Han favorecido que las víctimas puedan contar con información sobre los servicios de atención disponibles en sus territorios, pero estos resultan insuficientes frente a la cobertura requerida y aun quienes llegan a presentar denuncias no cuentan con garantías de atención integral”, explica.

Camila también denuncia la falta de medidas específicas frente a la violencia sexual que viven las mujeres, tales como “garantías de acceso a servicios de salud y campañas de información sobre el derecho a la interrupción de un embarazo producto de violación”, precisa.

Señala también que la respuesta desde el Estado tiende a centrarse en la violencia en la pareja, lo que desatiende otras violencias, como el acoso sexual y la violencia política sexual. Además, destaca el rol que han tenido las organizaciones feministas para afrontar este escenario.

“Han sido las propias mujeres quienes han llevado a cabo diversas acciones de apoyo, contención y protección de las víctimas, principalmente a nivel de los barrios y territorios. Asimismo, numerosas organizaciones feministas han levantado información, realizado estudios y llevado adelante acciones de incidencia política para exigir cumplimiento por parte del Estado”, enfatizó.

Más participación política

Luego del 18 octubre de 2019 los cabildos, marchas y asambleas se hicieron presentes en las plazas y calles de todo el país. Los espacios políticos que eran propios de organizaciones de base, colectivos y partidos políticos, ahora convocaban a personas que antes no solían ser tan partícipes.

En este sentido, las organizaciones feministas y de mujeres ya llevaban mucho más camino recorrido. Desde hacía unos años, ya venían creando organizaciones y activándose en los territorios, escuelas, universidades y barrios, logrando, por ejemplo, la marcha del 8M 2020.

Ahora, con el confinamiento como medida fundamental para combatir el coronavirus, el desafío era y sigue siendo el mantener esa organización política que permitiese continuar trabajando e incidiendo en pos de los derechos de todas. Aquí, Internet ha jugado un importante rol.

Virginia Guzmán, psicóloga y subdirectora del Centro de Estudios de la Mujer (CEM), destaca este cambio en la participación política de las mujeres, en contexto de pandemia. “Hay un nuevo espacio de debate digital. Gente de distintos lugares se han unido. Eso ha sido increíble. La crisis, la revuelta social y el acceso a otros espacios virtuales ha aumentado la politización de las mujeres y el interés por lo político y el espacio público”, señaló.

A ese espacio de oportunidad, Virginia también suma la persistencia y fortaleza de las mujeres para instalar los temas como el cuidado y el impacto de la crisis en el trabajo de las mujeres, tanto productivo, como reproductivo.

“Siento que se ha logrado generar una corriente de opinión y hay una agenda más o menos clara: derechos de las mujeres, de los cuidados, de la igualdad sustantiva, de la paridad en la gestión, pero creo que hay un desafío muy grande”.

Para Virginia este reto tiene que ver con lo que se generará dentro de la convención constituyente y en las fuerzas de la oposición. “Hay que prepararse para otro debate donde no va a haber ese acuerdo y aparente legitimidad de nuestras propuestas (…) hablo de la disposición de escuchar y convencer”, sostiene.

La subdirectora del CEM puntualiza que en este momento hay que potenciar la formación y discusión en las candidaturas que llevan los temas feministas y de género para propiciar un debate más amplio y así ir ganando posiciones.

El panorama es claro. Han sido las propias mujeres quienes de manera colectiva han respondido ante la violencia, la precariedad y quienes han adaptado sus formas de organización para mantener vivo un movimiento que sigue siendo histórico.

Una respuesta a «8M 2021: AVANCES Y DESAFÍOS A UN AÑO DE LA MARCHA MÁS MULTITUDINARIA DE LA HISTORIA»

  1. Cuando un ser sufre violencia, aniquila todo su ser: física, psiclohica y social, el Estado no tiene una mirada integral, se pierde en un solo problema, una vez mas las propias mujeres damos contencion e incidimos en politicas públicas.

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