ESPECIAL 8M: CÓMO SE INSTAURÓ EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA

Marchas y huelgas para exigir mejoras laborales fueron el inicio de una fecha que en la actualidad repleta las calles de mujeres exigiendo la igualdad de derechos.

 

Si hablamos de la lucha por los derechos de las mujeres, la fecha que llega de inmediato a nuestras mentes es el 8 de marzo. Por eso, a días de una nueva conmemoración presentamos una breve historia para conocer sus inicios y su estrecha relación con el movimiento obrero.

Es frecuente que esta fecha sea asociada a la tragedia del incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York. Si bien, esta no ocurrió un 8 de marzo si no que un 25 del mismo mes (1911), es un ejemplo de las paupérrimas condiciones laborales que tenían muchas obreras.

Según consigna la Organización Internacional del Trabajo, en el incendio murieron 146 trabajadoras, en su mayoría migrantes. No pudieron escapar de las llamas ya que los dueños de la fábrica restringían los accesos durante la extensa jornada laboral para evitar protestas y desórdenes.

El sitio Memoria Chilena explica que son dos los hechos sucedidos en Nueva York que, al ocurrir en el mismo día, pero en distintos años, comenzaron a configurar a este día como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

El 8 de marzo de 1857 miles de trabajadoras de la industria textil marcharon por las calles de dicha ciudad para protestar por las malas condiciones laborales en las que trabajaban. Esta movilización dejó 120 personas muertas por la represión.

Ese mismo día, pero de 1908, 15.000 trabajadoras de grandes empresas textiles comenzaron una huelga que marcó la historia. Sus exigencias, bajo el lema “pan y rosas”, eran la mejora de sueldos, derecho a afiliarse a sindicatos y reducción de horas de trabajo, entre otras.

Más de 100 años de lucha

El 28 de febrero de 1909 se conmemora por primera vez el Día Internacional de la Mujer, declarado por el Partido Socialista de Estados Unidos, en recuerdo a la huelga de 1908.

Su internacionalización se cimentó en 1910, durante la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, en Copenhague (Dinamarca). Allí, la propuesta de la comunista alemana Clara Zetkin es aceptada y se establece el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Clara Zetkin.

Finalmente, el 1977 la Asamblea General de las Naciones Unidas formaliza oficialmente la fecha como el Día Internacional de la Mujer.

Si bien su sentido de reivindicación siempre ha sido defendido por el movimiento feminista y las organizaciones de mujeres, hace un par de décadas este día comenzó a ser reducido y despolitizado, terminando para muchas en la entrega de rosas al inicio de su jornada laboral.

Esto ha cambiado en los últimos años, gracias al resurgimiento del movimiento feminista en Chile, transformando al ahora llamado 8M en una fecha donde mujeres diversas llaman a una huelga feminista y salen a las calles a exigir el cumplimiento de sus derechos, su plena participación en la sociedad y una vida libre de violencia.

Ejemplo de esto fue la marcha del año pasado, donde tan sólo en Santiago se contabilizaron más de 2 millones de mujeres en las calles, según las cifras de la Coordinadora 8M.

Este 2021 sigamos haciendo historia.

REIMPÚLSATE: MUJERES DEL PACÍFICO CON APOYO DE CORFO BECARÁ A 50 EMPRENDEDORAS PARA QUE PUEDAN REACTIVAR SU NEGOCIO

Este programa de formación teórico-práctica está especializado en la reconversión de modelos de negocios, procesos de digitalización, preparación para la bancarización y reactivación de ventas.

 

Desde la crisis del Covid 19 en el país, miles de micro y pequeñas empresas han visto mermada su fuente laboral y económica. En Latinoamérica, la CEPAL estimó que 2,7 millones de empresas formales cerrarían sus giros -de las cuales 2,6 millones serían microempresas- con una pérdida de 8,5 millones de puestos de trabajo, sin incluir las reducciones de empleos que realicen las empresas que seguirán operando.

En Chile, 4 de cada 10 microemprendimientos pertenecen a mujeres, de ahí la importancia de un apoyo diferenciado con enfoque de género. Para que la reactivación económica sea sostenible debe incorporar a la mujer en este proceso, evitando así la profundización de la pobreza femenina y el aumento de brechas de acceso.

En este contexto, surge el programa Reimpúlsate con apoyo de CORFO, que tiene como objetivo principal impulsar el re-diseño de los modelos de negocios de empresas lideradas por mujeres que han sido afectadas por la pandemia, con el fin de contribuir a la mejora y crecimiento de los emprendimientos, haciéndose cargo de las dificultades, brechas y barreras que enfrentan a la hora de emprender y crecer.

Se dará especial atención en las industrias más afectadas en las cuales están muy presentes las emprendedoras como lo son Turismo, Gastronomía, Retail y Servicios, pero no es excluyente a otras industrias.

Requisitos de postulación:

  • Ser una MIPE (Micro y pequeña empresa) formalizada con liderazgo femenino.
  • Haber sufrido reducción en sus ventas el año 2020.
  • No estar en otro programa de aceleración o incubación.
  • Estar radicada en Chile.

El primer llamado se encuentra abierto desde el día 22 de febrero hasta el 19 de marzo, se seleccionarán 25 emprendedoras quienes recibirán clases teóricas y prácticas con expertos, coaching grupal, acompañamiento y seguimiento permanente de un profesional. Además, de formar parte de una comunidad de emprendedoras permanente y en línea.

Para inscribirse solo deben ingresar a www.mujeresdelpacifico.org o en https://cutt.ly/Reimpulsate 

MUJERES: LAS HERRAMIENTAS NECESARIAS PARA LA DEFENSA DE SU PARTICIPACIÓN POLÍTICA

La violencia de género es también una de las formas con que se ha intentado acallar el trabajo, incidencia y manifestaciones políticas de las mujeres.

En el contexto de las próximas votaciones que se desarrollarán en el país, se hace aún más importante el reforzar y asegurar la participación política de las mujeres, la que sigue encontrando obstáculos a pesar de poder votar, ser electas y partícipes de manifestaciones sociales.

Es vital analizar cuáles son esas trabas actuales en el país y cómo se puede trabajar para contrarrestarlas. En esa línea, “Estándares de protección de derechos humanos de las mujeres: Herramientas necesarias para la defensa de su participación política” entrega una importante guía.

Este documento fue desarrollado por la Comisión Interamericana de Mujeres y MESECVI, en conjunto con ONU Mujeres. Es una guía jurídica-práctica que reúne un compilado sistemático y analítico de 130 sentencias, decisiones y resoluciones de casos paradigmáticos.

Estas organizaciones señalan que, “la participación cada vez más amplia y activa de las mujeres en estos espacios ha generado una escalada de nuevos mecanismos de exclusión, de los cuales muchos apelan a la violencia de género para limitar a su mínima expresión las posibilidades de incidencia y de participación femenina”.

Su objetivo es que tanto la sociedad civil como la institucionalidad cuenten con herramientas para la aplicación transversal de los estándares de protección vigentes en el derecho internacional de los derechos humanos, relativos a casos de violencia contra las mujeres por razón de género.

Este material se estructura en dos partes: conceptos esenciales relativos a la violencia contra las mujeres por razón de género y las obligaciones de los Estados en relación con la prevención, sanción y erradicación de este tipo violencia.

Te invitamos a descargarlo y leerlo AQUÍ

 

DÍA DE LA MUJER Y LA NIÑA EN LA CIENCIA: EL APORTE DE LAS CIENTÍFICAS CONTRA EL COVID-19

En un área cargada de estereotipos y desigualdades, las mujeres, tanto en Chile como en el extranjero, han realizado un trabajo fundamental en el área de las vacunas, contribución que en muchas ocasiones ha sido invisibilizada.

 

Este 11 de febrero conmemoramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Una fecha que, en estos tiempos de pandemia, convoca aún más a reflexionar sobre dónde y cómo están las mujeres en ciencia y, en especial, a conocer su labor en el desarrollo de vacunas.

A pesar de los avances, la ciencia sigue siendo un espacio de discriminación para las mujeres. Parte de estos obstáculos tienen su origen en el sexismo presente en la educación, que al asociar las carreras científicas a lo masculino, generan estereotipos y alejan a las niñas y jóvenes de esta área.

Ejemplo de esto es que la matrícula universitaria de mujeres en carreras científicas es menor al 30%, porcentaje que no ha variado en la última década. Tampoco cambia en el ámbito laboral, donde las mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y medicina, solo representan un 37% del total de la fuerza laboral.

En este sentido, la inclusión de las mujeres en las ciencias con un espacio seguro de trabajo es más vital que nunca, pues un desarrollo científico más diverso en miradas y amplio aportes puede marcar la diferencia.

“Siempre hablamos de que se necesitan más mujeres en ciencia, pero esto no es solo una cosa de números. Esto tiene que ver con generar las condiciones adecuadas y el entorno  seguro para que nosotras podamos desarrollar nuestra carrera académica”, señala Adriana Bastías, presidenta la Asociación Red de Investigadoras

Vacunas con sello de mujeres

Al hablar del aporte de las científicas en el desarrollo de las vacunas y, más específicamente, de aquellas para combatir el coronavirus, uno de los primeros nombres que aparecen es el de la bioquímica húngara Katalin Karikó.

Su testimonio tiene estrecha conexión con lo señalado por Adriana Bastías sobre los espacios seguros y las discriminaciones hacia las mujeres en la ciencia y la academia en general.

Ignorada durante los años 90, tuvieron que pasar décadas para que su labor fuera valorada. “Recibía una carta de rechazo tras otra de instituciones y compañías farmacéuticas cuando les pedía dinero para desarrollar esta idea”, explicó Karikó en entrevista con La Tercera.

Las investigaciones de Karikó sobre el ARN mensajero son la base de las vacunas realizadas por el laboratorio Moderna y también la desarrollada por la farmacéutica Pfizer y BioNTech, empresa de la inmunóloga Özlem Türeci y proyecto encabezado por la destacada microbióloga Kathrin Jansen.

Sarah Gilbert es otra de las científicas destacadas en la lucha contra el coronavirus. Esta vacunóloga británica, especializada en vacunas contra la influenza y los patógenos virales, es quien lideró el trabajo de la Universidad de Oxford, en alianza con la farmacéutica AstraZeneca.

Chilenas en ciencia

En el combate al coronavirus emerge el nombre de la bioquímica y doctora en microbiología Patricia Jorquera, quien llegó a Boston el 2019 para trabajar en la farmaceutica Seqirus. Allí trabajo con el virus y luego fue reclutada por Moderna, al inicio de la fase 3 de la investigación.

En Chile, las investigaciones de las vacunas están lideradas por mujeres. La doctora en Ciencias Biomédicas, Susan Bueno es la directora científica del proyecto Sinovac Chile, donde la infectologa pediátrica Katia Abarca es directora médica. 

Además, María Elena Santolaya de Pablo, pediatra infectóloga, lideró uno de los equipos de investigación de la vacuna de Oxford y AstraZeneca en Chile.

Respecto al trabajo en otras vacunas, destacan las doctoras Gisela Canedo, y las ya nombradas Katia Abarca y Susan Bueno, quienes fueron parte del equipo del doctor  Alexis Kalergis, en la creación de la primera vacuna en el mundo contra el virus sincicial respiratorio (VSR).

Desde la Universidad Católica también encontramos a las doctoras Catterina Ferreccio, quien ha trabajado con el virus del papiloma humano (VPH), y  Marcela Ferrés, quien con su equipo logro aislar en el laboratorio el virus causante de covid-19, en agosto del 2020.

Sobre el desarrollo de vacunas en Chile, Adriana Bastías recuerda que antes desde el Instituto de Salud Pública sí existía la capacidad de generar vacunas. “Actualmente solo hay un pequeño grupo que trabaja (…) estaba instalada la capacidad y se eliminó”, sostiene.

El camino que queda por recorrer

Adriana manifiesta que son muchas las discriminaciones que viven científicas chilenas. Las dificultades para compatibilizar el trabajo con la vida personal, para posicionarse en la academia y en la jerarquía de las universidades, son realidades sin importar el grado académico.

“El sistema de acreditación institucional debiese tener un enfoque de género de forma transversal (…) si lo tuviese podríamos ir aplanando, disminuyendo las brechas y equiparando el camino de una forma más orgánica”, acota Adriana.

La valoración del trabajo de todas estas científicas pasa también por cómo se divulga y llega a la sociedad, más en pandemia. En ese sentido, Adriana sostiene la importancia de campañas estatales para combatir las ideas de los grupos antivacunas.

“En este mundo lleno de noticias falsas (…) debimos haber generado espacios de educación que tienen que ver con el cuidado, con la importancia de la vacunación. La vacunación funciona”, sentencia Adriana Bastías.

 

CLAVES PARA ENTENDER LA PARIDAD DE GÉNERO EN LA CONVENCIÓN CONSTITUYENTE

¿Qué es la paridad y por qué es importante tener una constitución con perspectiva de género?, ¿es la paridad lo mismo que las cuotas? Aquí resolvemos las dudas junto a la politóloga Javiera Arce.

 

Durante la discusión por el proceso constituyente, uno de los hitos más importantes fue el logro de la paridad. El Acuerdo por la Paz social y la Nueva Constitución no contemplaba este principio y su instauración fue gracias al trabajo y presión de organizaciones de mujeres, parlamentarias y el movimiento feminista.

Ahora, Chile será el primer país en el mundo cuya constitución será redactada, en un rango de 45%-55% de representación, por mujeres.

Desde Juntas en Acción creemos que la paridad se debe establecer con rango constitucional para todos los órganos de representación y puestos de decisión política. Esto considerando no sólo a las elecciones populares sino también a las designaciones del Poder Judicial, los gabinetes, las empresas públicas, entre otras.

La inclusión de este principio es considerado uno de los grandes avances del proceso, por eso aquí te explicamos aquí explicamos cómo se concretará en la Convención Constituyente.

De izquierda a derecha: Javiera Arce, Julieta Suárez-Cao y Carolina Garrido de la Red de Politólogas; Alejandra Sepúlveda, directora ejecutiva de ComunidadMujer; Camila Maturana, abogada de Corporación Humanas, en el Congreso en discusión sobre paridad.

¿Cómo se constituyeron las listas?

Las listas inscritas debían, obligatoriamente, estar encabezadas por mujeres, para luego ir alternando entre hombre y mujer (lista cebra). Aquellas listas que no cumplieron con esta regla fueron sancionadas por el Servel con el rechazo de las candidaturas presentadas.

¿Cómo se repartirán los escaños de manera paritaria?

La convención estará compuesta por 155 constituyentes, repartidos en 28 distritos los que van entre los 3 y los 8 escaños. Entonces, considerando ese punto de partida:

  • En aquellos distritos pares la división entre hombres y mujeres será 50/50 y en los distritos impares el sexo que consiga mayor cantidad de escaños sólo podrá superar en 1 al otro. Por ejemplo, si hay 3 escaños a repartir, puede ser máximo 2 hombres o 2 mujeres.
  • De esta manera, se asegura un equilibrio, donde hombres y mujeres tendrán entre un 45% y 55% de representación.

¿Qué pasará si no se da ese equilibrio en porcentaje?

En ese caso se efectuará la corrección requerida, reemplazando al candidato o candidata del sexo sobrepresentado y menos votado, por la candidata o candidato del sexo subrepresentado del mismo partido político y/o lista.

LEE TAMBIÉN:

CÓMO SE LOGRÓ LA PARIDAD: LAS ORGANIZACIONES Y MUJERES QUE TRABAJARON POR UNA CONSTITUYENTE PARITARIA

Dudas, mitos y perspectiva de género

La politóloga Javiera Arce, integrante de la Red de Politólogas y una de las personas que trabajó activamente por conseguir la paridad, explica algunas de las dudas sobre este proceso y su importancia:

¿En qué se diferencia la paridad a una ley de cuotas?

La paridad a diferencia de la cuota, lo que hace es obligar a que existan igual número de candidaturas de hombres y mujeres e igual número o equilibrio de género en los cargos electos, en cambio una cuota te pone un porcentaje mínimo en las listas que debes cumplir.

¿Por qué el principio de paridad no es discriminatorio?

El principio de paridad tiene que ver con un tema de justicia no de discriminación. Las mujeres hemos sido privadas de gozar del espacio público y de la toma de decisiones. Por lo tanto ha habido una cultura de que los hombres han primado en las decisiones y no otros grupos históricamente excluidos.

¿Cuáles son los principales mitos que han surgido sobre la paridad?

El principal es que las mujeres “les regalan” el escaño y que no tienen capacidades para cumplir con lo que se les exige. Son “malas” per se. Pero eso es mentira. La literatura ha comprobado que cuando se incrementa el número de mujeres en la política, ésta se vuelve de mejor calidad, y los hombres mediocres salen.

Para indagar sobre este punto, Javiera recomienda el artículo “Gender Quotas and the Crisis of the Mediocre Man: Theory and Evidence from Sweden”, donde se demuestra que mientras los candidatos mediocres salen de la competencia, esto no afecta a las y los mejores.

Y finalmente, ¿de qué hablamos cuando manifestamos que queremos una Constitución con perspectiva de género?

A cómo podemos incorporar a toda la diversidad social y política de la sociedad chilena, partiendo por cómo se redacta la constitución, y cómo el Estado genera políticas públicas que permitan asegurar la igualdad material entre hombres y mujeres.

Javiera enfatiza en la importancia de tener instituciones distintas a las actuales, que reproducen patriarcado a través de la opresión y sus políticas públicas: “se debe incluir una democracia paritaria, de tal forma que en todos los cuerpos de decisión exista igual número de hombres y mujeres”, explica.

Añade, además, que es fundamental que la Carta Magna sea redactada con lenguaje inclusivo y que establezca un Estado Laico, educación laica y no sexista, acceso a la salud, resguardo de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, y su reconocimiento cómo personas iguales que los hombres.

LEE MÁS: DOCUMENTO MUJERES Y PARTICIPACIÓN POLÍTICA EN CHILE: AVANCES, DESAFÍOS Y PROPUESTAS, JUNTAS EN ACCIÓN.

OLGA BARRIOS, ACADÉMICA Y ACTIVISTA FEMINISTA: “SI NO HUBIÉSEMOS EXISTIDO TODAS LAS VIEJAS QUE SEGUIMOS LUCHANDO, NO TENDRÍAMOS AHORA LO QUE TENEMOS”

El trabajo territorial, la investigación y la incidencia política han sido el sello de la labor de Olga Barrios, la vicepresidenta de la Corporación Mujeres Siglo XXI, una de las organizaciones ganadoras del fondo concursable de Juntas en Acción.

 

“Yo tengo 85 años, por consecuencia, tengo una larga historia (…) Siempre fui feminista sin saberlo porque desde pequeña siempre estuve en lo que llamamos la cuestión social. Esa fue mi preocupación desde el colegio”. Así describe Olga Barrios Belanger sus inicios.

Desde el 2017 es la vicepresidenta de la Corporación Mujeres Siglo XXI, organización que presidió en sus primeros años y que fue una de las ganadoras del fondo concursable de Juntas en Acción.

Su trabajo, tanto académico como territorial, ha sido reconocido en variadas ocasiones, habiendo obtenido tres veces el Premio Elena Caffarena, del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam).

Es trabajadora social, profesión que fue elección lógica por su temprano involucramiento desde muy joven en el área. Siendo recién egresada, vivió durante un año en la Población José María Caro, guiada por la perspectiva de la teología de la liberación.

“Mi trabajo fundamentalmente era con las mujeres desde el movimiento social. Trabajé fuertemente por la recuperación de la democracia en Santiago, pero también desde el Partido Socialista y del Colegio de Asistentes Sociales”, comenta.

Feminismo desde el sur

A mediados de los noventa, Olga dejó Santiago y se radicó en Osorno. Ahí se hizo cargo de la carrera de Trabajo Social y de la dirección del programa Estudios de Género de la Universidad de Los Lagos.

“Había que reconocerse feminista porque ya lo era desde mucho antes y ahí comencé a estudiar el feminismo. Le dimos otro giro al programa de la mujer en la universidad que era una cuestión de entregar regalitos, la florcita y el chocolate… hasta llegar a este programa que lo constituimos académicas de distintas carreras”.

Incansable, Olga comenzó a estudiar sobre epistemología feminista y políticas públicas con perspectiva de género. Dentro de estas capacitaciones, ella destaca el curso de Postgrado en Dilemas sobre Justicia Social en el siglo XXI, con Nancy Fraser, y el doctorado en la Universidad de Granada.

“En la universidad naturalmente al reconocerse feminista yo era la vieja loca. En ese tiempo no era como ahora. Esa fue mi llegada al feminismo”, explica riendo.

Olga Barrios Belanger.

Desde lo colectivo y el territorio

El trabajo en la universidad significó para Olga una conexión con servicios públicos y con la sociedad civil. Dentro de esta creación de redes, ella destaca la formación de la agrupación “Todas juntas por Michelle”, para la primera candidatura de Michelle Bachelet.

“Ahí nos juntamos todas las mujeres políticas de todos los orígenes y también independientes, pero que querían a la primera mujer en Chile presidenta (…) y logramos que en Osorno se revirtiera la tendencia de que siempre había ganado la derecha”, explica.

Allí está también el origen de la Corporación Mujeres Siglo XXI, nacida en abril de 2006. Ésta surge enfocada en el empoderamiento, pero deriva al tratamiento de la violencia, considerando el contexto rural.

“Al trabajar con los derechos de las mujeres, nos dimos que el problema más potente que tenían las mujeres con las cuales trabajábamos era la violencia”, enfatiza.

En la misma línea, Olga llama además a mirar con cautela ese nuevo reconocimiento al feminismo desde sectores donde hasta hace poco no existía, más aún considerando cómo se ha tratado la violencia de género en pandemia.

“El apoyo desde la institucionalidad ha sido negativo (…)Tenemos que destacar y rescatar que hemos sido las mismas mujeres las que hemos respondido a las necesidades de las mujeres”, sentencia Olga.

Por años, Olga ha sido testigo de la fuerza que ha tomado el movimiento feminista, desde sus marchas por Osorno donde era acompañada solo por sus estudiantes, hasta hoy que las demandas son expresadas por miles y miles de mujeres.

“Me lo imaginaba e indudablemente ha sido una alegría muy grande, pero al mismo tiempo se lo digo yo a las chicas, no podemos olvidarnos de las historias. Esto no nació ni con la movilización del 11, ni la del 18 de octubre. Si no hubiésemos existido todas las viejas que seguimos luchando, no tendríamos ahora lo que tenemos”.

LEE MÁS sobre el proyecto ganador del Fondo Concursable de Juntas en Acción de la Corporación de Mujeres Siglo XXI:

Organizaciones al sur de Chile se reúnen para construir redes de cooperación entre mujeres afectadas por la pandemia del Covid 19

26 AÑOS DESDE LA CONFERENCIA DE LA MUJER DE BEIJING: HISTORIA, AVANCES Y DESAFÍOS

Con 12 compromisos que abarcan desde la economía hasta los conflictos armados, la Conferencia de Beijing sigue marcando la ruta del trabajo por los derechos de las mujeres.

 

En septiembre de 1995, la Organización de las Naciones Unidas desarrolló la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. La instancia congregó alrededor 17.000 participantes y 30.000 activistas que generaron los compromisos que hasta ahora marcan la lucha por la igualdad de género.

La llamada Conferencia de Beijing estuvo precedida por las realizadas en Ciudad de México (1975), Copenhague (1980) y Nairobi (1985) y su plataforma de acción fue ratificada unánimemente por 189 países, incluido Chile.

Este 2021, a 26 años de este hito, resulta importante conocer cómo Latinoamérica contribuyó a dicho trabajo, cuáles han sido algunos de los avances alcanzados y también aquellas deudas en el ámbito nacional, actualmente marcado por las movilizaciones sociales.

La investigación pionera

Esta parte del continente se preparó para Beijing durante la sexta Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo Económico y Social de América Latina y el Caribe, conocida como la Conferencia de Mar del Plata (1994). Allí fue fundamental la información proporcionada por la investigación “Mujeres Latinoamericanas en Cifras”, de la cual fue parte Teresa Valdés, destacada socióloga feminista y coordinadora del Observatorio Género y Equidad, organización parte de Juntas en Acción.

Fotografía Teresa Valdés (der) junto a Gina Vargas (izq.) cofundadora del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, en la Carpa de la Diversidad (carpa de América Latina y el Caribe). Beijing, 1995.

“Fue el primer diagnóstico comparado de cifras de hombres y mujeres de todos los países de América Latina. Prácticamente ninguno tenía un diagnóstico con el cual presentarse e ir a la conferencia de Beijing. Entonces para muchos países fue su informe oficial (…) Es la primera visión completa de la situación de las mujeres en comparación con los hombres y, sobre todo, con una idea que es muy importante, que es cómo los datos y los indicadores de género son un discurso político que está mostrando que no es sólo una idea de que hay discriminación, si no que ahí están los datos exactos”, enfatizó Valdés.

Aquel estudio, realizado por un grupo pequeño de investigadoras, con pocos recursos asignados y las dificultades propias de los países del continente durante los años noventa, llevó a hasta Beijing un panorama exhaustivo de la realidad de las mujeres latinoamericanas y lo plasmó en los compromisos de la conferencia.

Los avances y las deudas pendientes

Fueron doce los ámbitos en los que los países firmantes de Beijing 1995 pactaron a trabajar y generar políticas públicas: pobreza, educación y capacitación, violencia, salud, economía, conflictos armados, poder y toma de decisiones, mecanismos institucionales, derechos humanos, medios de comunicación, medio ambiente, y las niñas.

Según manifiesta ONU Mujeres, si bien las evaluaciones quinquenales han dado cuenta de avances, estos han sido extremadamente lentos. La violencia sigue presente en la esfera privada y pública y ningún país firmante puede sostener que ha alcanzado la igualdad de género.

Respecto a los avances desde Beijing 1995, Teresa Valdés manifiesta que uno de ellos fue la transversalización del género, traducida en la creación de oficinas, secretarías o ministerios de las mujeres, en países donde no existían aún.

“Se instaló la necesidad de tener políticas públicas transversales para incorporar género en el conjunto. También está la parte complementaria, que resulta cuando trabajas en el empoderamiento de las mujeres. Yo te diría que eso no fue tan impulsado porque la relación con las organizaciones de mujeres, con el movimiento de mujeres ha sido de idas y venidas. Nosotras hemos asumido un rol de control ciudadano y eso no siempre a las autoridades les gusta”.

Ligado a lo anterior, Valdés especifica que una de las fallas en el caso de Chile es el no establecer indicadores que sirvan para medir el impacto real de las políticas y leyes implementadas. “Chile puede mostrar muchos avances en términos de cambios legislativos y grandes programas, pero en la plataforma de acción no pone metas (…) en el fondo uno tiene que empezar a mirar cómo vamos avanzando respecto de lo que sería la igualdad y la no discriminación”, sostuvo.

Así, a 26 años de lo que ha sido descrito como el plan más progresista que jamás ha existido para promover los derechos de la mujer, la meta sigue lejana. Sin embargo, el trabajo del movimiento feminista y de mujeres sigue cumpliendo un rol fundamental e incansable de investigación, exigencia e incidencia para cumplimiento de los compromisos acordados.

LEE AQUÍ LA DECLARACIÓN Y PLATAFORMA DE ACCIÓN DE BEIJING:

LANZAMIENTO PROYECTO RECONECTADAS: “CONSTRUYENDO INTERNET COMUNITARIA Y CON LENTES DE GÉNERO”

El proyecto es uno de los ganadores del Fondo concursable Juntas enfrentamos la crisis Covid-19 de Juntas en Acción y cofinanciado por la Unión Europea.

El pasado viernes 15 de enero se realizó el conversatorio “Internet comunitaria con enfoque de género y feminista” junto con Las Pobladoras de Recoleta con motivo del lanzamiento del Proyecto Reconectadas en Recoleta.

Esta charla contó con la participación de Natalia Vinelli, Subdirectora de Proyectos Especiales de ENACOM en Argentina; Paula Yañez y Nataly Parra de Las Pobladoras de Recoleta; Jessica Matus y Patricia Peña, directoras de la Fundación Datos Protegidos. El espacio fue moderado por Paula Espinoza, Directora Fundación Saber Futuro.

En esta instancia se comentaron las implicancias de cómo la falta de conectividad ha impedido el desarrollo educativo y laboral de cientos de mujeres, esto con raíz en las brechas de género en entornos digitales que se profundizaron debido al Covid-19.

No por nada, “quienes han estado más excluidas de internet desde que llegó como un eje de desarrollo son las mujeres» situaba Patricia Peña, directora de Fundación Datos Protegidos y coordinadora del Proyecto Reconectadas.

Al respecto, en el marco de un trabajo reactivo, Paula Yañez integrante de Las Pobladoras de Recoleta explica: “Empezamos a generar distintas estrategias de ayuda para aplacar esta falta y ausencia total del Estado, sobre todo en las comunas más vulnerables”.

Natalia Vinelli, aportó con su experiencia desde el trabajo de desarrollo del país para combatir la brecha digital y de conectividad en barrios populares: «Se tomaron medidas de emergencia (repartición de tablets y tarjetas prepagas de internet). Como también, medidas de largo plazo, que tiene que ver con la actualización de la red federal de fibra óptica, desde donde se realiza una prestación básica universal para poder acceder a servicios de telefonía, televisión por cable y acceso a internet por un costo mucho menor”.

Proyecto Reconectadas es una iniciativa realizada con el apoyo de Juntas en Acción, plataforma de organizaciones por los derechos de las mujeres, y cofinanciada por la Unión Europea.

PUEDES REVIVIR ESTE DIÁLOGO AQUÍ:

COMISIÓN INTERAMERICANA DE MUJERES LANZA DOCUMENTO “LOS CUIDADOS COMO INVERSIÓN”

Organismo internacional puso a disposición documento que detalla las razones de por qué y cómo abordar los cuidados como una inversión a corto, mediano y largo plazo.

 

Una de las grandes consecuencias derivadas de la pandemia de Covid-19 ha sido la crisis de cuidados. Según una investigación de la consultora McKinsey, 1 de cada 4 mujeres en puestos de alto nivel está pensando en reducir sus responsabilidades laborales, tomar una licencia o dejar la fuerza laboral por completo. La razón principal: las responsabilidades de cuidado y la sobrecarga de trabajo del hogar no remunerado.

Según cálculos de ComunidadMujer, en Chile el 88% de las mujeres que salieron de la fuerza de trabajo en el último año (899 mil mujeres) simplemente no están buscando empleo, debido a la falta de un sistema de cuidados que les permita delegar esta función y salir a trabajar.

Implementar políticas públicas que se hagan cargo de esto no sólo beneficiaría a las mujeres, sino que a la economía. De tomarse medidas inmediatas para la igualdad de género en el empleo y mercado laboral se agregarían US$13 billones al PIB global de 2030, según el mismo estudio.

Es claro: con la activa e igualitaria participación de las mujeres, quienes representan la mitad de la población, en la vida económica y en trabajos formales, el crecimiento económico de los países es mayor. Por lo tanto, posicionar los cuidados como inversión social y como parte de la respuesta transversal y estructural de la crisis es una apuesta al crecimiento de las economías y a sociedades más igualitarias, inclusivas y prósperas.

La Comisión Interamericana de Mujeres (CIM/OEA), con la cooperación de la Unión Europea, a través de su programa EUROsociAL+, ha puesto a disposición el documento COVID-19 en la vida de las mujeres: Los cuidados como inversión, que detalla las razones de por qué y cómo abordar los cuidados como una inversión a corto, mediano y largo plazo. Te invitamos a leerlo a continuación.

DESCARGAR EL DOCUMENTO.

ORGANIZACIONES POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES LANZAN LA BRÚJULA CONSTITUYENTE FEMINISTA

Corporación Humanas, Observatorio de Género y Equidad (OGE) y Centro de Estudios de la Mujer (CEM), organizaciones parte de Juntas en Acción, lanzaron documento con el objetivo de contribuir al debate público en el proceso constituyente.

 

Pensar una Constitución feminista requiere ir más allá de un pliego de demandas o de una enumeración de razones. Si bien, tanto demandas como razones son parte fundamental del entramado de una nueva Constitución que respete y garantice los derechos de las mujeres, es fundamental instalar una mirada que revele el carácter transformador que ofrece el feminismo como alternativa a modelos que están contra la vida digna en todo el mundo, nutriendo el debate, las actas, el texto y sus consecuentes expresiones prácticas con la vocación de generar condiciones para cambiar los cimientos del orden político, económico, social y cultural de género.

A partir de los comentarios de diversas actorías sociales, Corporación Humanas, Observatorio de Género y Equidad, y el Centro de Estudios de la Mujer elaboraron una “Brújula” orientadora, para contribuir a los debates de organizaciones de mujeres, feministas y del mundo social en general en este proceso de elaboración preconstituyente.

“Desde una perspectiva feminista, debemos poder ofrecer un proyecto de sociedad que amplíe y modifique los marcos racializados, patriarcales y neoliberales preestablecidos, caracterizados por precarizar la vida de las personas, especialmente de las mujeres, limitando su autonomía económica, política y cultural, considerándolas como sujetas de menor respeto y valor, subordinándolas y excluyéndolas”, sostienen las organizaciones.

La Brújula Constituyente Feminista considera tres enfoques nucleares para avanzar sustantivamente hacia la igualdad y autonomía de género en la nueva Constitución, que son relevantes en este proceso constituyente:  i) Los cuidados como principio rector de la organización social: ii) Una democracia paritaria, inclusiva y deliberativa como norte del nuevo sistema político; y iii) La reivindicación de lo común como condición del desarrollo pleno de las personas.

Corporación Humanas, el Observatorio de Género y Equidad y, el Centro de Estudios de la Mujer, plantean la necesidad de proponer un nuevo paradigma que, por un lado, debilite las fronteras público-privado y, por otro, desmonte el control del poder patriarcal sobre lo privado y lo público, con el objetivo de desarrollar nuevas formas de producción y reproducción de la vida, superando la fragmentación social, el individualismo de una meritocracia fallida y la métrica mercantil de las relaciones sociales, rescatando el carácter relacional e interdependiente de la vida social.

DESCARGAR BRÚJULA CONSTITUYENTE FEMINISTA: