DÍA DE LA MUJER Y LA NIÑA EN LA CIENCIA: EL APORTE DE LAS CIENTÍFICAS CONTRA EL COVID-19

En un área cargada de estereotipos y desigualdades, las mujeres, tanto en Chile como en el extranjero, han realizado un trabajo fundamental en el área de las vacunas, contribución que en muchas ocasiones ha sido invisibilizada.

 

Este 11 de febrero conmemoramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Una fecha que, en estos tiempos de pandemia, convoca aún más a reflexionar sobre dónde y cómo están las mujeres en ciencia y, en especial, a conocer su labor en el desarrollo de vacunas.

A pesar de los avances, la ciencia sigue siendo un espacio de discriminación para las mujeres. Parte de estos obstáculos tienen su origen en el sexismo presente en la educación, que al asociar las carreras científicas a lo masculino, generan estereotipos y alejan a las niñas y jóvenes de esta área.

Ejemplo de esto es que la matrícula universitaria de mujeres en carreras científicas es menor al 30%, porcentaje que no ha variado en la última década. Tampoco cambia en el ámbito laboral, donde las mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y medicina, solo representan un 37% del total de la fuerza laboral.

En este sentido, la inclusión de las mujeres en las ciencias con un espacio seguro de trabajo es más vital que nunca, pues un desarrollo científico más diverso en miradas y amplio aportes puede marcar la diferencia.

“Siempre hablamos de que se necesitan más mujeres en ciencia, pero esto no es solo una cosa de números. Esto tiene que ver con generar las condiciones adecuadas y el entorno  seguro para que nosotras podamos desarrollar nuestra carrera académica”, señala Adriana Bastías, presidenta la Asociación Red de Investigadoras

Vacunas con sello de mujeres

Al hablar del aporte de las científicas en el desarrollo de las vacunas y, más específicamente, de aquellas para combatir el coronavirus, uno de los primeros nombres que aparecen es el de la bioquímica húngara Katalin Karikó.

Su testimonio tiene estrecha conexión con lo señalado por Adriana Bastías sobre los espacios seguros y las discriminaciones hacia las mujeres en la ciencia y la academia en general.

Ignorada durante los años 90, tuvieron que pasar décadas para que su labor fuera valorada. “Recibía una carta de rechazo tras otra de instituciones y compañías farmacéuticas cuando les pedía dinero para desarrollar esta idea”, explicó Karikó en entrevista con La Tercera.

Las investigaciones de Karikó sobre el ARN mensajero son la base de las vacunas realizadas por el laboratorio Moderna y también la desarrollada por la farmacéutica Pfizer y BioNTech, empresa de la inmunóloga Özlem Türeci y proyecto encabezado por la destacada microbióloga Kathrin Jansen.

Sarah Gilbert es otra de las científicas destacadas en la lucha contra el coronavirus. Esta vacunóloga británica, especializada en vacunas contra la influenza y los patógenos virales, es quien lideró el trabajo de la Universidad de Oxford, en alianza con la farmacéutica AstraZeneca.

Chilenas en ciencia

En el combate al coronavirus emerge el nombre de la bioquímica y doctora en microbiología Patricia Jorquera, quien llegó a Boston el 2019 para trabajar en la farmaceutica Seqirus. Allí trabajo con el virus y luego fue reclutada por Moderna, al inicio de la fase 3 de la investigación.

En Chile, las investigaciones de las vacunas están lideradas por mujeres. La doctora en Ciencias Biomédicas, Susan Bueno es la directora científica del proyecto Sinovac Chile, donde la infectologa pediátrica Katia Abarca es directora médica. 

Además, María Elena Santolaya de Pablo, pediatra infectóloga, lideró uno de los equipos de investigación de la vacuna de Oxford y AstraZeneca en Chile.

Respecto al trabajo en otras vacunas, destacan las doctoras Gisela Canedo, y las ya nombradas Katia Abarca y Susan Bueno, quienes fueron parte del equipo del doctor  Alexis Kalergis, en la creación de la primera vacuna en el mundo contra el virus sincicial respiratorio (VSR).

Desde la Universidad Católica también encontramos a las doctoras Catterina Ferreccio, quien ha trabajado con el virus del papiloma humano (VPH), y  Marcela Ferrés, quien con su equipo logro aislar en el laboratorio el virus causante de covid-19, en agosto del 2020.

Sobre el desarrollo de vacunas en Chile, Adriana Bastías recuerda que antes desde el Instituto de Salud Pública sí existía la capacidad de generar vacunas. “Actualmente solo hay un pequeño grupo que trabaja (…) estaba instalada la capacidad y se eliminó”, sostiene.

El camino que queda por recorrer

Adriana manifiesta que son muchas las discriminaciones que viven científicas chilenas. Las dificultades para compatibilizar el trabajo con la vida personal, para posicionarse en la academia y en la jerarquía de las universidades, son realidades sin importar el grado académico.

“El sistema de acreditación institucional debiese tener un enfoque de género de forma transversal (…) si lo tuviese podríamos ir aplanando, disminuyendo las brechas y equiparando el camino de una forma más orgánica”, acota Adriana.

La valoración del trabajo de todas estas científicas pasa también por cómo se divulga y llega a la sociedad, más en pandemia. En ese sentido, Adriana sostiene la importancia de campañas estatales para combatir las ideas de los grupos antivacunas.

“En este mundo lleno de noticias falsas (…) debimos haber generado espacios de educación que tienen que ver con el cuidado, con la importancia de la vacunación. La vacunación funciona”, sentencia Adriana Bastías.