GEROFEMINISMO: LA LLEGADA DE LA MAREA PLATEADA

¿Es nombrado el factor de la edad cuando hablamos de opresiones? La discriminación hacia las mujeres mayores se está instalando como una de las deudas a saldar por los feminismos.

 

La cantidad de personas adultas mayores va en aumento en Chile. Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), este grupo etario se estimó en 2.260.222 personas, es decir representan el 11,9% del total de la población del país.

En Chile existe una alta feminización de la vejez, pues la expectativa de vida en el país para el periodo 2015-2020 es de 82,1 mujeres y 77,3 para los hombres. Se hace entonces importante analizar cómo el movimiento feminista incluye o no incluye sus voces y demandas.

¿Cómo viven las mujeres su envejecimiento?, ¿cómo las afecta particularmente el edadismo, es decir, la discriminación por su edad?

La Asociación Latinoamericana de Gerontología Comunitaria (ALEC) explica que “la vejez femenina se convierte en un tabú adherido a un potente imaginario: la enfermedad, el olvido y la muerte. Estos prejuicios son las cristalizaciones de determinados discursos sexistas y edadistas”.

Respecto a las mujeres mayores como protagonistas de los movimientos feministas, señalan que en las sufragistas en Inglaterra eran lideradas por mujeres adultas y mayores, pero burguesas. “No eran las viejas populares que continuaban muriendo en los conventillos ingleses”, enfatizan.

Sin embargo, desde la década de los 60, la juventud queda establecida como “ideal etario” en la sociedad. Los movimientos feministas van integrando en sus demandas derechos sexuales y reproductivos; hablan de exclusión por género, clase y raza, pero la edad es un factor que no siempre asoma.

Gerofeminismo latinoamericano

A partir de los años 90, desde la gerontología se empieza a hacer la intersección entre género y edad. Desde esta área es que surge la Red Gerofeminista Latina, organización que presentó su manifiesto el 15 de junio del 2020.

Para conocer sobre su trabajo, conversamos con Agnieszka Bozanic, psicóloga fundadora de la Fundación GeroActivimo y parte de esta red latinoamericana, sobre el trabajo de la organización, sus ejes temáticos y el combate contra el edadismo.

“Somos un colectivo de profesionales de la gerontología latina que residimos en diferentes países, y en mayo del año pasado comenzamos a conversar entre nosotras, yo empecé a contactar a diferentes profesionales de la gerontología”.

Respecto a la motivación que las llevó a articularse en plena pandemia, Agnieszka comenta que como profesionales del área sabían de la invisibilización de los problemas de las mujeres mayores y su subrepresentación la agenda de los movimientos feministas. “Académicas hablan de la deuda histórica que tienen los feminismos con respecto a las demandas que tienen en específico las mujeres mayores, que son mujeres que han abogado por diferentes temáticas como el aborto, la violencia, el ingreso a las mujeres al trabajo y la píldora del día después, entre otras”.

Actualmente, Red Gerofeminista Latina se encuentra haciendo nexos con otros colectivos, organizando conversatorios internacionales e intergeneracionales para posicionar algunas temáticas como la discriminación, la violencia, la sexualidad.

De ese trabajo con agrupaciones de mujeres mayores, la fundadora de Geroactivismo destaca al colectivo español “Las lideresas de Valle Verde”, en Argentina a “La revolución de las viejas”, y en Magallanes a “Las matriarcas australes”, quienes se conformaron, a raíz del manifiesto de la Red.

El viejismo estructural

Agnieszka sostiene que el viejismo, forma de edadismo, es una de las discriminaciones menos conocidas y más naturalizadas. “Las personas mayores en sí son un grupo históricamente vulnerado por parte del Estado. Sin embargo, ser mujer y ser mayor, es una carga más grande”.

Agnieszka Bozanic, psicóloga y fundadora de la Fundación GeroActivimo.

“Si eres mujer y eres mayor, indígena, afrodescendiente, o de la población LGTBIQA+ se van agregando estas desigualdades. Por lo tanto, el principal obstáculo es, para mí, el viejismo machista”, sostiene.

“Los hombres maduran, las mujeres envejecemos” dice Agnieszka citando a Susan Sontag al explicar el estigma del envejecimiento. El asociar la vejez a enfermedades y dependencia provoca que en esta sociedad exista un miedo y rechazo a envejecer.

“Las políticas públicas no son inclusivas, los medios de comunicación nos dicen constantemente que está mal envejecer, que debemos controlar nuestras canas, arrugas, cuerpos que se van poniendo flácidos con el cuerpo y eso, por supuesto, que va dirigido especialmente a las mujeres”, señala.

A combatir el edadismo

Desde la incidencia política hasta la reflexión personal en cada hogar. Así responde Agnieszka al ser consultada por cómo erradicar la discriminación a las personas mayores y en especial a las mujeres.

“Nos invitaron a la Cámara de Diputadas y Diputados, donde presentamos nuestra guía de comunicación responsable hacia las personas mayores. Ahí tenemos un apartado específico sobre el tratamiento violento que se tiene hacia las mujeres mayores”, cuenta el trabajo político de la Red.

“Cada una de nosotras puede reflexionar acerca de los estereotipos negativos que vamos teniendo al envejecer (…) como alegrarnos cuando nos dicen que parecemos de 15, si nos teñimos las canas porque en realidad nos gusta el color o si estamos sucumbiendo a presiones sociales y al trabajo de los medios de comunicación”, finaliza.

Te invitamos a revisar la Guía de estilo para comunicar de forma responsable, objetiva y realista sobre las personas mayores en Chile de GeroActivismo.

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