IV ENCUESTA DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES REVELA QUE DOS DE CADA CINCO MUJERES SEÑALAN HABER SIDO VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO A LO LARGO DE SU VIDA

La encuesta realizada por la Subsecretaría de Prevención del delito sumó, por primera vez, indicadores de violencia de género en adultas mayores y las consecuencias psicológicas que acarrea. Además, mostró una preocupante baja en las denuncias.

 

Esta semana se dio a conocer la IV Encuesta de Violencia contra la Mujer en el Ámbito de Violencia Intrafamiliar y en Otros Espacios (ENVIF-VCM), realizada por la Subsecretaría de Prevención del Delito.

Los resultados evidencian que la violencia de género es una problemática muy extendida: 41, 4% de mujeres entre 15 y 65 años dijeron haber sufrido algún tipo de violencia física, psicológica o sexual durante su vida, un aumento de tres puntos porcentuales respecto a la medición de 2017 (38,3%).

“Los datos son abrumadores porque corroboran que la violencia de género es parte de la vida de demasiadas mujeres, y que con el tiempo no ha disminuido. Han pasado tres décadas de diversas políticas, programas y servicios y numerosas reformas legales, pero la violencia sigue instalada en la vida de las mujeres y las niñas”, señala Camila Maturana, abogada de Corporación Humanas.

María José Guerrero, presidenta del Observatorio contra el Acoso Chile (OCAC) concuerda: “Los resultados son tremendamente dolorosos. Las violencias de género, intrafamiliares, en los distintos espacios públicos son una realidad con la que vivimos niñas y mujeres, y también la población LGBTIQ+. La Radiografía del Acoso Sexual en Chile de OCAC y Juntas en Acción lanzada hace poco también daba cuenta de eso: cómo hay una vivencia constante en la vida de las niñas, mujeres y disidencias sexuales y de género en violencias y violencias sexuales”.

Baja en las denuncias

Uno de los datos más relevantes de la encuesta es la disminución de las denuncias. Si bien los índices de violencia subieron en prácticamente todas las regiones del país, las denuncias registraron una baja. Las denuncias por violencia psicológica bajaron de 22,8% el 2017 a 19% este año, al igual que la agresión física (de 36,5% a 29%) y sexual (23% a un 16,3%).

Para Camila Maturana, esto “debiera generar preocupación las tremendas barreras que las mujeres y las niñas enfrentan para poder denunciar y recibir apoyo y protección”. Tal como Juntas en Acción viene planteando desde el comienzo de la pandemia, es necesario asegurar la respuesta rápida del sistema a través de las policías; implementar la recepción de denuncias por medios telefónicos y electrónicos; aumentar capacidad de casas de acogida adaptadas a la pandemia; y asignar recursos presupuestarios especiales para abordar este problema durante la emergencia sanitaria.

Los motivos para no realizar las denuncias son, mayoritariamente, el miedo, la vergüenza y la subvaloración del episodio de violencia. “Lamentablemente, son muchas las mujeres que, viviendo una situación de violencia, la mantienen en silencio y no denuncian. Los motivos son diversos, pero se encuentran estrechamente relacionados: para las mujeres la denuncia las expone a nuevos riesgos: sienten miedo de denunciar porque pueden ser nuevamente agredidas, tanto ellas, como sus hijos y/o familiares; sienten vergüenza de denunciar pues saben que, muchas veces, no se les cree, no se les toma en serio o terminan siendo cuestionadas o responsabilizadas de la violencia; no creen que denunciar les sirva o ya han denunciado antes sin obtener una respuesta adecuada. Pero también preocupa que gran parte de las mujeres dejen de denunciar porque terminan minimizando la agresión sufrida o se mantienen en la relación violenta”, explica la abogada de Corporación Humanas.

Nuevos datos

En esta ocasión se midieron, por primera vez, la violencia en mujeres mayores de 66 años y las consecuencias psicológicas de la violencia de género.

Un 30,9% de las mujeres adultas mayores admitió haber sufrido violencia psicológica en su vida, un 16% violencia física y un 9,5% violencia sexual. Por otra parte, entre las principales consecuencias psicológicas de la violencia intrafamiliar se cuentan la angustia o miedo, problemas para dormir y problemas nerviosos.

Al respecto, Camila Maturana afirma que “la violencia no se reduce al episodio mismo, o a las lesiones directas causadas, las secuelas de la violencia son graves y normalmente permanecen en el tiempo, afectando su calidad de vida, impactando en diversas dimensiones y dificultando el desarrollo pleno de las mujeres y las niñas”.

En este sentido, es importante destacar que las consecuencias de la violencia no sólo son psicológicas, sino que tienen un impacto directo en las posibilidades de desarrollo personal, laboral y académico de las mujeres. La encuesta de OCAC y Juntas en Acción reveló que luego de sufrir acoso sexual 1 de cada 4 mujeres renunció a su empleo; 1 de cada 10 mujeres se retiró de su establecimiento educativo; y 1 de cada 4 mujeres ha abandonado y/o cerrado sus redes sociales, juegos, foros, etc., luego de sufrir ciberacoso sexual.

Acoso sexual callejero

Uno de los tipos de violencia que tuvo mayor aumento fue el acoso sexual callejero. La cantidad de mujeres que señaló haber sido víctima de una situación de violencia en el espacio público en algún momento de su vida aumentó de 25% a 46,9%.

La presidenta de OCAC explica que esto “responde a la problematización de estas violencias sexuales. El año pasado se aprobó y promulgó la ley contra el acoso sexual callejero (propiciada por nuestra organización), donde hubo un trabajo de visibilización de esta problemática, por lo que hay una mayor identificación de las víctimas de esta violencia. Esto no quiere decir que ocurra más, sino que se está reconociendo más, y eso es bastante positivo en los procesos de problematización, pero no es suficiente para erradicarlo”.

En ese sentido, Guerrero explicó que es necesario que la ley se aplique correctamente ya que hoy “tenemos policías que no están tomando las denuncias, que están revictimizando a las víctimas, que están preguntando cómo estaban vestidas, que les dicen que no era delito y que no podían tomar la denuncia”, precisa.

El rol del Estado

Tanto Camila Maturana como María José Guerrero coinciden en la importancia de contar con estos datos. “Resulta de la mayor relevancia que los organismos públicos realicen estudios periódicos que permitan conocer la prevalencia de la violencia contra las mujeres en sus diversas manifestaciones y en distintos ámbitos, y que las políticas públicas sean revisadas y corregidas a partir de la información que estos estudios arrojan”, explicó Maturana.

“Es importante que las autoridades tomen nota de que en Chile las mujeres y las niñas son una población de riesgo por el solo hecho de ser mujeres. El riesgo de sufrir delitos graves está presente a lo largo de todo su ciclo de vida y no se limita al ámbito familiar, pues también las mujeres son violentadas en el espacio público, en sus lugares de estudio cuando son niñas o adolescentes y luego de adultas en sus trabajos”, finaliza la abogada de Corporación Humanas.

Descarga la encuesta AQUÍ.