NATHALY PARRA, INTEGRANTE DE LA AGRUPACIÓN LAS POBLADORAS: “LA BRECHA DIGITAL NOS PEGÓ UN PORRAZO”

Un diálogo sobre organización popular, proyecto “Reconectadas” y el impacto de las políticas públicas en pandemia junto a la activista y monitora de alfabetización digital.

 

Ya sea denunciando las injusticias en la “antigua normalidad” o enfrentando los desafíos y dificultades de esta nueva forma de vivir en pandemia, el trabajo colectivo y feminista es el motor de la Agrupación Las Pobladoras, de la población Angela Davis, en Recoleta.

La población Angela Davis nace a partir de una toma de terreno el año 1972. “Ustedes dicen, ¿por qué se llama Angela Davis? Estos hermanitos [refiriéndose a los fundadores del “Comité Sin Casa: Angela Davis”; David Mena, y los hermanos Francisco y Juan Maltrain] tenían dos nombres para la población. Uno era Martin Luther King y el otro era Angela Davis, pero como en esa reunión había más mujeres luchadoras y soñadoras, le pusieron Angela Davis (…) esa es la historia, esa es la verdad”, contó Fernando Valenzuela representante de los fundadores de la población durante la visita de Angela Davis a Chile en 2016.

En la comuna de Recoleta sólo el 49% de los hogares cuenta con acceso a Internet fija, lo que implica que la mitad de sus habitantes dependen de su Internet móvil personal o de otras formas de conectividad, una situación que se ha vuelto especialmente crítica en pandemia.

Sobre la organización, la situación actual y la brecha digital conversamos con Nathaly Parra Delgadillo es egresada de pedagogía, parte del Centro Cultural Social y Deportivo Isaac Tapia, integrante de Las Pobladoras y ahora también monitora del taller de Alfabetización Digital del proyecto “Reconectadas”, de la organización Datos Protegidos, ganador del fondo «Juntas enfrentamos la crisis COVID19” de Juntas en Acción.

Una nueva forma de vivir y comunicarnos

“Reconectadas” llegó a la población Angela Davis a entregar herramientas esenciales para la vida en plena crisis sanitaria, donde cada trámite y permiso requiere de tener acceso a Internet y conocimientos para usar las plataformas, como la Comisaría virtual y la clave única.

“Apareció la necesidad de apoyar a las mujeres que estábamos en las casas con los hijos, conociendo una nueva forma de educarnos y de educarlos bajo otra mirada. Conociendo además las desigualdades que nos tocó vivir en lo laboral. Ahí tuvimos que decir, ¿quién se va a quedar en la casa con los hijos o quién puede traer más plata a la casa para poder vivir?”, señala Nathaly.

Las mujeres fueron quienes, en su mayoría, se quedaron en la casa haciéndose cargo del trabajo doméstico, ayudando a sus hijos e hijas en sus clases virtuales y muchas veces también realizando teletrabajo.

Uno de los aspectos que más destaca Nathaly sobre las primeras capacitaciones de Reconectadas fue aprender que lo que creemos sabido muchas veces no es tal, especialmente respecto a la protección de los datos personales en Internet y las posibles vulneraciones a la privacidad en las redes sociales.

“Todas las personas que vienen a pedirnos documentación, clave única o los permisos llegan y nos entregan su celular como si nada, diciendo ‘esta es mi clave, métala no más’ y tuvimos que explicarles que eso no se hacía. Todo partió por la necesidad imperiosa de aprender a comunicarnos desde otra forma”.

Nathaly Delgado.

Partir desde cero

Levantar iniciativas populares requiere de tiempo, persistencia y paciencia. Lo sabe así Nathaly por su participación en Las Pobladoras, el centro cultural, la junta de vecinos y la olla común. Por eso, sostiene que lo importante fue el trabajo, apoyo y compromiso de Datos Protegidos para motivar la participación y organización de las participantes. “Nos sirvió saber que la organización que nos estaba ayudando a nosotras estaba muy firme, con las bases muy sólidas para poder guiarnos. Si no, hubiese fracasado”, enfatizó.

Nathaly cuenta que la ejecución del proyecto les hizo notar que sería incluso mejor comenzar con un nivel aún más básico de alfabetización digital. Esto considerando que todo trámite y procedimiento en pandemia se exige que sea hecho de manera virtual.

“Para poder ponerlo en práctica en la comunidad en la que nosotras nos desarrollamos está un poquito elevado. La gente en su mayoría saca documentación en el celular, entonces en el computador no tienen mayor manejo que WhatsApp y Facebook. Por eso nosotras pensábamos algo que fuera muy muy básico, desde prender el computador”.

Territorio: donde se ponen a prueba los proyectos y las políticas públicas

Respecto al impacto de la pandemia y la vida virtual, Nathaly agrega que además de la pérdida de la privacidad de los hogares, también se ha develado la profunda y cruel desigualdad del país, discriminando a quienes no poseen los conocimientos y herramientas.

“La brecha digital nos pegó un porrazo. Se hizo una división que dijo a rajatabla: ‘esto no sirve, esto sirve’. Los que ‘no sirven’ son los que no saben… los que no tuvieron la oportunidad de aprender. Hay generación perdida que no tuvo la posibilidad de aprender en algún curso de computación de la municipalidad y hoy no puede ayudar a sus hijos”.

En palabras de Nathaly, esta situación generará un grave impacto y desfase en la educación que no se debe evadir, por lo que aboga por buscar y plantear nuevas formar de aprender. “No sé si el gobierno piensa en eso… o piensa algo sobre estos temas. Yo trabajé siempre en lugares en riesgo social, por eso siempre he considerado que la gente que está a la cabeza de la educación está absolutamente desenchufada de la realidad”.

Señala que medidas como el retorno presencial dividiendo la sala por metros cuadrados por estudiante es desconocer que así terminarían ingresando apenas “cuatro alumnos” al aula, o lo imposible que es ejecutar medidas sanitarias en establecimientos donde “nunca hubo confort y tampoco jabón”.

“La irrealidad con la que las autoridades viven país es vergonzosa y es peligrosamente grave. Entonces ahora que tuvieron un año completo para solucionar el tema por lo menos de la conexión, ¿por qué no entregaron tablets, o computadores que sólo sirviesen para conectarse?, pero no, nos dicen: síganse arreglándolas, vean cómo lo hacen”.

Finalmente, Nathaly manifiesta que a pesar de todas las iniciativas comunitarias que se puedan generar en los barrios, es muy difícil satisfacer las necesidades de conexión y trámites de los vecinos y vecinas si no hay medidas reales desde el gobierno.

“Por qué no funciona un infocentro donde la gente pueda tener apoyo, con un horario fijo. Imagínate una señora que va al supermercado y tienen 80 años, ¿quién va a poder sacar un papel a esa edad?”, sentencia.