OBSERVATORIO CONTRA LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA PIDE GARANTIZAR DERECHOS DE MUJERES Y RECIÉN NACIDOS EN MEDIO DE EMERGENCIA SANITARIA COVID-19

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Por medio de una carta abierta, la organización hizo un llamado a las autoridades a dictar lineamientos que permitan la adecuada atención durante la gestación, parto y puerperio.

El Observatorio contra la Violencia Obstétrica (OVO Chile) envió hoy una carta abierta dirigida especialmente a las autoridades del Ministerio de Salud y de la Mujer y Equidad de Género con el objetivo de salvaguardar los derechos de las mujeres y recién nacidos en medio de emergencia sanitaria Covid-19.

La organización explica que les “parece inaceptable que no se hayan emitido lineamientos para la atención de la gestación, parto y puerperio; períodos trascendentales en el ciclo vital y cuyos indicadores de atención son críticos en la salud de la población” y hace un llamado urgente al Ministerio de Salud a responder lo siguiente:

  1. Elaboración Guías Clínicas y/o protocolos de atención de gestación, parto y puerperio en situación de emergencia sanitaria Covid-19:

Elaboración de Guías Clínicas y/o protocolos para la atención prenatal en Atención Primaria de Salud (APS), que busquen garantizar la continuidad de la atención durante la gestación, y puerperio a lo largo del país; y que establezcan número de controles mínimos garantizados, edades gestacionales para que ocurran, y ecografías mínimas, así como también recomendaciones para el seguimiento desde APS de gestantes y puérperas sospechosas y/o confirmadas de Covid-19. Estamos continuamente recibiendo reportes que nos muestran una gran inequidad en la forma de llevar a cabo dichos controles entre comunas y establecimientos, con algunos lugares donde no se está brindando la atención por falta de implementos de protección para el personal sanitario. Esta situación pone en grave riesgo la salud de las embarazadas y sus hijos e hijas, aumentando el estrés que ya están viviendo las mujeres gestantes y sus familias, así como los equipos de salud.

Elaboración e implementación de protocolos para la atención de parto (incluida la cesárea), basados en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el contexto de pandemia Covid-19. Es urgente contar con estos protocolos publicados a la brevedad, de forma de orientar el trabajo de los equipos sanitarios y establecer estándares mínimos de atención. No se puede abandonar a las instituciones ni equipos a responder en forma independiente sin lineamientos centrales; lo cual, además, repercute en que las usuarias y sus familias estén recibiendo una atención con estándares dispares y sin claridad respecto a qué obtendrán. Esta falta de lineamientos además puede provocar un aumento en las tasas de mortalidad materna, que en nuestro país son hasta la fecha de las más bajas de la región.

  1. Satisfacción de necesidades básicas y respeto de los derechos humanos de las mujeres y sus bebés durante el trabajo de parto, parto y puerperio (incluida cesárea):

Vemos con preocupación cómo ha ido aumentado la violencia obstétrica durante esta pandemia, empezando con un tema tan esencial como es el acompañamiento de una figura significativa de la gestante durante el trabajo de parto y parto (incluida la cesárea). Lamentablemente hemos recibido múltiples reportes de cómo este acompañamiento se está negando en diversas maternidades, incluso a mujeres sanas (sin Covid positivo), vulnerando el derecho de la mujer y recién nacido de estar acompañados.

Como OVO Chile, en el mes de abril comenzamos un catastro colaborativo sobre acompañamiento en el preparto y parto en instituciones de salud, y que al 31 de mayo incluye 101 instituciones (61 públicas y 50 privadas). Lamentablemente las últimas noticias no son nada alentadoras, solo hemos recibido anuncios de retrocesos y se observan grandes diferencias que nos resultan inexplicables luego de tres meses de epidemia. Según nuestros registros, solo en el 25% de los hospitales públicos se permite el acompañamiento de una persona significativa durante el trabajo de parto y el parto, mientras eso ocurre en el 87% de las instituciones privadas. Junto con ello, en un 29% de hospitales públicos y 13% de instituciones privadas se permite el acompañamiento solo en momento del nacimiento. Y en un 46% de instituciones públicas no se permite acompañamiento en ningún momento, mientras no hay reportes de esta situación en instituciones privadas.

Hubiésemos esperado que en estas semanas un mayor número de instituciones se hubieran organizado de modo de mejorar el acceso al acompañamiento, como sí lo están haciendo algunas maternidades públicas y privadas en las cuales no ha habido interrupción de la participación de una figura significativa.

En espacios académicos de las últimas semanas se han presentado buenas experiencias locales (como los casos de los hospitales Dra. Eloísa Díaz de La Florida y El Pino de San Bernardo, entre otros) en las cuales se ha podido sostener el acompañamiento durante el trabajo de parto y parto, estableciendo medidas de protección para el equipo, la mujer, recién nacido y su familia. Estas experiencias muestran que favorecer el acompañamiento no ha afectado al aumento de infecciones en los funcionarios y funcionarias, ni el riesgo de Covid-19. Si estas instituciones pueden, creemos que muchas otros también, en la medida que pongan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y los niños y niñas como prioridad. Debemos rescatar todos los aprendizajes posibles de este escenario, que no sabemos cuánto durará, ni cada cuando se presentarán situaciones similares de aquí en adelante.

Tenemos reportes preocupantes que muestran que en diversas instituciones del país se está restringiendo o impidiendo el contacto inmediato piel con piel con el recién nacido, incluso en casos que ni siquiera son sospechosos de Covid-19, sin ninguna justificación clara y contrario a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS); las orientaciones nacionales contenidas en el Manual de Atención Personalizada en el Proceso Reproductivo del Ministerio de Salud; las recomendaciones de la Rama de Neonatología de la Sociedad Chilena de Pediatría (SOCHIPE); y de los compromisos del Subsistema Chile Crece Contigo.

En estas circunstancias, nos parecen preocupantes los efectos que estas acciones puedan tener, pues al verse interrumpida o suspendida la lactancia materna, se priva a los recién nacidos de recibir protección inmunológica de vital importancia en el contexto actual. Esto, junto con impactar en el establecimiento del vínculo primario que es la base de su desarrollo integral, exponiéndolos a mayores riesgos de salud a corto, mediano y largo plazo. La separación entre la madre y su hijo o hija aumenta además todo tipo de alteraciones en la salud mental de esta, tales como trastornos de ansiedad y reacciones post traumáticas, que impactan negativamente en la salud física y mental del grupo familiar, y por sobre todo en la estabilidad de la díada madre-recién nacido.

  1. Protección de Equipos de Salud:

Lo que está ocurriendo con los equipos sanitarios también es un tema que nos preocupa. El día 5 de mayo, la Confederación Internacional de Matronas realizó un “llamamiento a la acción” que invitaba a cuidar a matronas y sanitarios responsables de gestantes, ya que de otra forma no se le podrá garantizar cuidados oportunos a las mujeres, sus hijos e hijas, y sus familias. Hemos recibido reportes de hospitales y de Centros de Salud Familiar en distintas regiones del país que indican no contar con elementos básicos de protección personal. Resulta urgente e imperioso que se cuente con sets mínimos de implementación para los funcionarios y funcionarias que trabajan directamente con mujeres gestantes y recién nacidos.

  1. Residencias sanitarias:

En las últimas semanas, el país se ha visto en la necesidad de contar con mayores cupos en residencias sanitarias. Es imperioso que se visibilice que en dichas residencias hay mujeres gestantes y puérperas, y niños y niñas que requieren atención y protección de acuerdo a sus necesidades. En este contexto, consideramos urgente que se elaboren orientaciones para la atención adecuada de esta población; en las cuales se contemple contar con profesionales de la salud y matronas que puedan brindar la atención que las mujeres, niños y niñas requieren. Nos encontramos en un escenario complejo, donde todas las inequidades se agudizan, por eso observamos con preocupación cómo la atención de la gestación y nacimiento está siendo dejada de lado. Nos preocupa de sobremanera que las situaciones recién descritas se estén produciendo con mayor frecuencia en instituciones de salud pública, aumentando las brechas de desigualdad en nuestra sociedad.

Hacemos un llamado enfático a que el Ministerio de Salud y las autoridades competentes respondan a estas cuestiones para garantizar la atención de gestación, parto y puerperio basada en derechos que tanto dicho Ministerio como el Subsistema de Protección Integral a la Infancia Chile Crece Contigo promueven hace más de una década.